Oraciones a María
Con estas palabras , María reconoce en primer lugar los dones singulares que le han sido dados, pero también alude a los beneficios comunes con los que Dios no cesa de favorecer al género humano. El alma de quien consagra todos sus afectos interiores a la alabanza y al servicio de Dios, proclama la grandeza del Señor. Y, con la observancia de los preceptos divinos, él o ella demuestra que nunca deja en el desamparo del olvido todos los grandes logros de la majestad de Dios. Tal espíritu se hace feliz: aquel cuyo único deleite consiste en el recuerdo de su Creador, de quien espera la salvación eterna. Estas palabras, que son aplicables a todos los santos, encuentran su lugar más adecuado en los labios de la Madre de Dios, ya que ella, a través de un privilegio único, ardió con un amor espiritual hacia Aquel que ella llevó corporalmente en su vientre. Oraciones a María Razonablemente, podía regocijarse en Jesús, su Salvador -más que en ningún otro santo-, porque sabía que Aquel a ...